Comenzamos a envejecer desde el vientre materno
Publicado: 05/10/2009 - 15:02
• De acuerdo a una reciente investigación de los genes humanos, el reloj biológico que marca nuestro transitar por la existencia, en el inexorable ciclo de nacimiento, crecimiento, reproducción, vejez y muerte, comienza a marcar las horas, incluso antes de que vengamos al mundo.
Las causas que determinan cómo y cuándo envejeceremos podrían estar influenciadas desde el embarazo, según una investigación del Grupo de Inestabilidad Genómica que dirige Óscar Fernández-Capetillo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España y que se ha publicado en la revista “Nature Genetics”.
El daño en nuestra información genética (el ADN), se va acumulando a lo largo de nuestra vida. Uno de los modelos actuales que trata de explicar el envejecimiento sugiere que es la acumulación de este daño lo que finalmente limita la capacidad regenerativa de los tejidos, desencadenando el envejecimiento.
Científicos del CNIO han descubierto recientemente que la acumulación de daño al ADN que ocurra durante el desarrollo embrionario puede determinar cuándo y cómo se va a envejecer en la vida adulta.
“La clave estaría en la cantidad de daño genético que acumulan las células durante el desarrollo embrionario”, explica Óscar Fernández-Capetillo.
Una vez más, envejecimiento y cáncer van de la mano. En el caso de los tumores el daño en el ADN es el responsable de generar las mutaciones específicas que alteran las propiedades y funciones de proteínas fundamentales para la división celular.
Daño genético y vejez
El descubrimiento sobre el efecto intrauterino en el envejecimiento se ha producido casi por casualidad. El Grupo de Inestabilidad Genómica del CNIO había creado un modelo animal -un ratón- para el estudio de una enfermedad humana conocida como el Síndrome de Seckel (deficiencia de una proteína llamada ATR, cuya función es la de proteger el genoma celular mientras el material genético está siendo duplicado).
Estos ratones presentan enanismo y el mismo tipo de anomalías craneofaciales que se observan en los humanos que padecen el Síndrome de Seckel. Sorprendentemente, los ratones mutantes con apariencia de ancianos no presentan mayores cantidades de daño en ADN que sus hermanos. Sin embargo, dichos mutantes sí presentan una masiva acumulación de daño al ADN durante el desarrollo fetal.
Esta constatación les llevó a proponer una teoría innovadora: la de que el estrés fetal puede determinar cómo y cuándo un ser vivo va a envejecer en el futuro. O, dicho de otro modo, que la velocidad a la que se envejece podría programarse durante el embarazo.
Este concepto abre la posibilidad de desarrollar líneas de investigación no exploradas para tratar de entender por qué envejecemos los seres humanos, según informan los expertos del CNIO.
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